NUMERO 109 - julio

Noticias médicas que se renuevan


Es cierto que no es la primera vez que recibimos una noticia similar, pero la sincronía es casi siempre más contundente que la Historia. Con fecha 15 de mayo de este año, reapareció la noticia, en Intramed, Los médicos tienen la tasa más alta de suicido de todas las profesiones”; luego, se popularizó en las redes. La investigación arroja un dato preocupante, éste es, que en Estados Unidos se suicida un médico por día. Realmente alarmante. Y lo que más asombra a los investigadores es que el suicidio entre médicos hoy supera al suicidio entre militares, sometidos a un estrés casi permanente.

Cabe consignar además que, entre los años 1996 y 2016 aumentaron los suicidios, en general, en la población estadounidense; sin embargo, el índice de los mismos en la profesión médica supera al de la población general. Pensé entonces que, en parte, la facilidad con que se consigue un arma en los Estados Unidos podría ser un estímulo al alcance para aquellas personas con ánimo depresivo. No obstante, este argumento no justifica por qué los médicos se suicidan más que otros profesionales. Me preguntaba también si esta estadística se restringe a los Estados Unidos o bien es una tendencia en todo el mundo. Y  qué ocurre, en este sentido, con los médicos en la Argentina.

En el artículo señalado, afirman que los “trastornos del humor” entre los médicos no son privativos de Norteamérica; que se han realizado estudios similares en países como Finlandia, Noruega, Australia, Singapur y China, que demostraron un aumento en los trastornos del ánimo, tales como ansiedad, depresión y tendencias suicidas entre los estudiantes de medicina y los médicos graduados. Nada dice sobre estadísticas de suicidios consumados. Nos animaríamos a especular que la razón fundamental, en los países mencionados, no es económica, pues se trata de países ricos; una razón que podría ser de peso entre los médicos latinoamericanos y, sin lugar a dudas, en nuestro país donde son muchas las exigencias para mantener un nivel de vida aceptable.

La noticia en cuestión suscitó la opinión de médicos españoles en respuesta a la pregunta de ¿por qué los profesionales médicos se suicidan más que otros?  Parecerían conjugarse una serie de factores de índole diferente. Algunos de los entrevistados señalaron a los cirujanos como los especialistas que estarían a la cabeza de estas preocupantes estadísticas. No es excepcional, aseguran, que un paciente muera a consecuencia de una intervención quirúrgica y, en casos no tan severos, que fracasen las metas propuestas. No es necesario explicar la carga emocional que importan estos eventos en el médico.

Sobre una estructura mental y emocional que se va generando a lo largo de la profesión por el contacto cercano con la muerte, una situación a la que no se le ha prestado, en el pasado, sobre todo, la atención suficiente en la enseñanza de la medicina y en las residencias médicas, se agregan una serie de factores que pueden sumir al médico en la depresión y en las tendencias suicidas; en este aspecto,  una situación que ha despertado el interés, en los últimos tiempos, es el Burnout, un estado de estrés crónico que resulta de un excesivo trabajo, con grandes responsabilidades, que va minando su autoestima, promoviendo el desinterés por sus tareas y llevándolo, en casos extremos, al suicidio. Los entrevistados señalaron la importancia que tienen las exigencias excesivas de trabajo, en algunas instituciones, a cambio de magros salarios que obligan a los médicos a realizar un número nada saludable de guardias en servicios de emergencias y salas de terapia intensiva.

Se ha estimado también que el alcoholismo e incluso el uso de drogas es superior entre los médicos con respecto a otros profesionales. Adicciones que, junto con los estados de Burnout, pueden gatillar, sin ninguna duda, la ideación suicida que algunos llegan a consumar. En el estudio mencionado, los cirujanos entre 45 y 54 años tuvieron ideaciones suicidas una vez y media más que la población general. Muy pocos de ellos buscaron ayuda psicológica.

En síntesis, la depresión y los pensamientos suicidas que amenazan a las situaciones de estrés que conlleva el ejercicio exigido de la medicina, en particular para ciertos especialistas, junto a los hábitos que, transitoriamente, parecen paliar la responsabilidad y, hasta la culpa, de ciertos fracasos, más la retracción de los profesionales médicos a consultar con personal especializado en situaciones de agobio físico y mental, (tal vez por la renuencia de los médicos a ser “explorados” en sus emociones por otros profesionales), parecen ser los factores combinados de mayor peso como camino al suicidio.

Con respecto a las estadísticas de suicidios en médicos en nuestro país, la información accesible es escasa. Sí, en cambio, es probable encontrar numerosos artículos sobre el síndrome de Burnout. Hace unos años, Intramed realizó un estudio on line sobre este padecimiento en profesionales de la salud hispanoamericanos. La prevalencia del síndrome fue del 14, 9% en España y 14, 4% en Argentina;  le siguió Uruguay con prácticamente la mitad de este porcentaje. Del total de los profesionales de la salud, medicina estuvo a la cabeza de las cifra, con un predominio de los que trabajaban en urgencias e internistas.

Otros estudios han demostrado que cuando se realizan estadísticas por nación, nuestro país se encuentra en la cúspide de los médicos que abandonan o quieren abandonar la profesión, en su mayoría desencantados por la actividad en la que pusieron grandes expectativas.

 

 

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Amalia Pati es médica clínica y licenciada en letras. Colaboradora de la revista de Letras de la Facultad de Humanidades y Artes - UNR y coordinadora de esta edición. Obtuvo el segundo Premio en el Primer Concurso Municipal de Ensayo 2005 con el ensayo: La tuberculosis y sus “metáforas” en el siglo XIX y principios del siglo XX: un debate abierto. Correspondencia a: amaliapati2014@gmail.com